Los impostores

Título original: Matchstick men

Género: Comedia

Calificación: ****

Duración: 120 minutos

 

Reparto
Datos técnicos
Nicolas Cage .... Roy Waller Dirección: Ridley Scott
Sam Rockwell .... Frank Mercer Guión: Nicholas Griffin y Ted Griffin
Alison Lohman .... Angela Música: Hans Zimmer
Bruce Altman .... Dr. Klein Fotografía: John Mathieson
Bruce McGill .... Chuck Frechette País: USA 2003
Jenny O'Hara .... Mrs. Schaffer Distribuidora: Warner
Steve Eastin .... Mr. Schaffer
Beth Grant .... Laundry Lady
Sheila Kelley .... Kathy
Fran Kranz .... Slacker Boyfriend

 

 

Argumento

Roy (Nicolas Cage) y Frank (Sam Rockwell), son una pareja de profesionales del timo de poca monta. Lo que Roy, un veterano timador, y Frank, su ambicioso protegido, están “colocando” –digamos vendiendo– últimamente son “sistemas de filtrado de agua”, filtros de agua de ocasión comprados por gente confiada que paga diez veces su valor para conseguir falsos premios como coches, joyas y vacaciones en el extranjero… que nunca reciben. Sin embargo, la vida privada de Roy no es tan satisfactoria. Roy, un agorafóbico obsesivo compulsivo (y un fumador empedernido) sin ningún tipo de relación personal, apenas puede mantener la cordura, y cuando sus manías empiezan a poner en peligro su rendimiento como delincuente se ve obligado a buscar la ayuda de un psicoanalista (Bruce Altman) para seguir funcionando. Si bien Roy está buscando una solución rápida (es decir, pastillas), su terapia provoca más de lo que él esperaba: la revelación de que tiene una hija adolescente, una hija cuya existencia sospechaba pero que nunca se había atrevido a confirmar. Y lo que es más preocupante, Angela (Alison Lohman), de 14 años, quiere conocer al padre al que nunca ha visto. Al principio, la aparición de Angela perturba la cuidadosamente ordenada rutina de su neurótico padre. Pero mientras él desarrolla sentimientos paternales por la muchacha, ella está desarrollando una fascinación por la cuestionable carrera de su padre. Finalmente, Roy comienza a enseñarle algunos trucos del oficio y, ante su ambivalente mezcla de sorpresa, orgullo y consternación, ella demuestra tener un talento considerable. Ahora, como un niño con un juguete nuevo, Angela quiere participar en la asociación. Pero eso podría poner en grave peligro la serenidad de Roy, por no decir todo su estilo de vida.

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