TROYA

Basado en el poema épico "Ilíada" de Homero

Título original: Troy

Calificación: ****

Género: Drama-Acción

Duración: 163 minutos

 

Reparto Datos técnicos
Brad Pitt .... Aquiles Dirección: Wolfgang Petersen
Orlando Bloom .... Paris Guión: David Benioff
Eric Bana .... Hector Música: James Horner
Diane Kruger .... Helena Fotografía: Roger Pratt
Sean Bean .... Odysseus País: USA 2004
Brian Cox .... Agamenón Distribuidora: Warner Sogefilms
Peter O'Toole .... Príamo
Brendan Gleeson .... Menelao
Saffron Burrows .... Andromache
Rose Byrne .... Briseis
Julie Christie .... Thetis
Garrett Hedlund .... Patroclus
Julian Glover .... Triopas

 

 

Argumento

A lo largo de los tiempos, los hombres han hecho la guerra. Unos por poder, otros por gloria o por honor, y algunos por amor. En la antigua Grecia, la pasión de dos de los amantes más legendarios de la historia, Paris, príncipe de Troya (Orlando Bloom) y Helena (Diane Kruger), reina de Esparta, desencadena una guerra que asolará una civilización. El rapto de Helena por Paris, separándola de su esposo, el rey Menelao (Brendan Gleeson), es un insulto que no se puede tolerar. El orgullo familiar establece que una afrenta a Menelao es una afrenta a su hermano Agamenón (Brian Cox), el poderoso rey de Micenas, que no tarda en reunir a todas las grandes tribus de Grecia para recuperar a Helena de manos de los troyanos y defender el honor de su hermano. La verdad es que la lucha por el honor por parte de Agamenón está corrompida por su incontenible codicia ya que necesita conquistar Troya para asumir el control del mar Egeo y asegurarse la supremacía de su ya vasto imperio. La ciudad amurallada, bajo el mando del rey Príamo (Peter O’Toole) y defendida por el poderoso príncipe Héctor (Eric Bana), es una fortaleza en la que ningún ejército ha sido capaz de penetrar. Sólo un hombre se erige como la clave para la victoria o la derrota de Troya, Aquiles (Brad Pitt), considerado el más grande guerrero vivo. Arrogante, rebelde y aparentemente invencible, Aquiles no siente lealtad hacia nada ni nadie, excepto hacia su propia gloria. Es su insaciable ansia de fama eterna lo que le lleva a atacar las puertas de Troya bajo el estandarte de Agamenón, pero será el amor el que finalmente decida su destino. Dos mundos irán a la guerra por el honor y el poder. Miles de hombres morirán en la lucha por alcanzar la gloria. Y, por amor, una nación quedará reducida a cenizas.

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